Ah carlucho llamaba para saludarte, habla la tía Flavia, espero que hayan pasado un lindo día… ayer te llamé pero no contestaba nadie, pensé que se habrían ido a cenar afuera, bueno ahora son las diez y media del día viernes, un poco tarde pero bueno… te mando saludos. Flavia.
Primero algunos mensajes en el contestador y luego las cartas. Siempre hay uno que le pifia y marca otra tecla por eso las cartas eran más impresionantes.
Claro, podía ser que se tratará de ocupantes anteriores está bien, pero cuántos. Y aún considerando que fueran muchos ¿a ninguno se le había ocurrido realizar el cambio de domicilio?
Cartas es un decir, porque la mayoría trataban sobre cuestiones poco personales, Colegios de profesionales, Impuestos, Cajas jubilatorias, Catálogos especializados… recuerdo uno en especial que ofrecía lo último en Tecnología, Versatilidad y Conectividad era su slogan, Potencia, desempeño y batería de larga vida en una portátil delgada y liviana con la tecnología móvil AMD Turion 64’ decía uno de sus avisos, Beneficios de respaldo externo en disco removible, altamente escalable, ideal para ambientes heterogéneos, incluye funcionalidad de Recuperación de Desastres indicaba otro.
También enviaban periódicamente una Tasa General de Inmueble, pero no correspondía a mi casa, sino que el contribuyente, un tal Vanzini S.A. figuraba domiciliado acá y el terreno con carácter de baldío quedaba en San Martín 714.
Lo único interesante era la Programación de actividades de un centro Cultural de la ciudad que llegaba a nombre de Faiana, María Celeste, ese no me molestaba y hasta podría decir que me daba cierta satisfacción que en el cúmulo de papeles que llegaban oscuramente, con esa insistencia, con ese misterio que se había generado, por cierto muy a mi pesar, alrededor de la llegada de esas porquerías, llegará ese.
Uno puede pensar son un montón de papeles, a la basura y listo, pero el conjunto era inquietante. Yo me pasaba todo el día fuera de casa, incluso algunas noches me quedaba en lo de Fernando y al atardecer siguiente era el desastre. Habría la puerta y ya se habían acumulado unos cuantos, más algún mensaje en el contestador telefónico.
Lo que más me molestaba era que mis amigos, y también Fernando, todos, se creían con derecho a elucubrar hipótesis, a sugerir soluciones estrambóticas, a dar palmadas cargadas de incredulidad, a tranquilizarme con frases hechas o lo que sea, pero todo con un trasfondo de menos mal que no vivo ahí.
Llegué a pensar en mudarme, cualquier cosa con tal de terminar con esa parodia y dejar de ser casilla postal de todos esos desconocidos. Hasta que encontré la solución perfecta, que se muden ellos: A quien corresponda… quería informarles que he realizado el cambio de domicilio, les agradecería que remitan próximas correspondencias a… Firmado Vanzini S.A. Y así uno por uno. En este momento pueden estar llegando a cualquier lado.