El lugar era espantoso. Ahora que se le había pasado la exaltación lo advertía. La embriaguez sin alcohol se le había esfumado con ese olor a desinfectante barato brotando por todos lados, y como si de pronto se iluminará una habitación que hubiera permanecido todo ese tiempo a oscuras, ella descubría la mugre en el piso, la pintura verde con ese brillo plástico que evita inscripciones, que no permite dejar marcas. Alguien se las había ingeniado, con paciencia del que sabe que no tendrá otra cosa en que emplear el tiempo por largo rato, y con una uña había ido dibujando letras en la superficie plástica: un nombre, una fecha, una declaración descorazonada.
Había agendado hacer la compra del mes ese sábado, lo demás ocurrió como si estuviera predestinado. Cuando la tomaron del brazo y pidieron explicaciones, los miro con una sonrisa boba, fascinada con la expresión sorprendida de la cajera. Con el resto de lucidez que le quedaba llegó a balbucear algo mientras la arrastraba un policía a un extremo del hipermercado en el que estaba.
Del viaje en el móvil policial solo recordaba tres cosas: la luz giratoria en el techo del auto; la mujer policía que viajaba junto a ella con el pelo recogido, llevaba un rodete perfecto y soberbio; y por último a un chico en la vereda que al bajar del coche le había sacado la lengua.
No recordaba más, y tampoco tenía ninguna importancia ni el orden ni el modo en que habían sucedido las cosas: góndolas, luces, carteles, su mano deslizando algo en el bolso, cajera, preguntas, luz giratoria, rodete, niño, lengua…
Imágenes y sonidos la envolvieron en una somnolencia sin tiempo, hasta que un agudo chirrido de puerta metálica la ubicó nuevamente en su encierro. Escucho su nombre y el eco espantoso de los hierros oxidados, sintió que le faltaba el aire, los ojos de Gustavo la miraban interrogantes. Entonces supo que algo de su vida no iba más, que ese momento era más que una bisagra un resorte, un trampolín que la arrojaba violentamente hacia delante, sin transiciones.
Atrás quedaban Gustavo, las compras del mes, sus sábados, su nombre, una fecha, descorazonada.